Finisher de la Maratón de los Monegros 2014 !!!!!! – Crónica Orbea Monegros 2014

(Esta es la “crónica” que escribí justo al día siguiente de participar.  Al final de la entrada está el video que hice para Youtube, que por diversos motivos, no me he animado a editarlo hasta ahora.)

Quien me lo iba a decir a mi, que algún día sería capaz de hacer la Maratón de los Monegros. La larga eh? 115km como un campeón !!!

Ahora mismo me duele todo, las muñecas, la parte externa de la palma de la mano la tengo como una piedra, y la piel brillante como de quemaduras del roce constante de los guantes, los cuadriceps reventados, los gemelos, el culo que casi no me puedo sentar justo debajo de cada isquión lo tengo también como una piedra, los triceps, los dedos del pie izquierdo semidormidos, dolor en el cuello, la espalda, el hombro,las rodillas…y el cuerpo acalorado, y sobreexcitado . Para que después digan que el deporte es sano.

Pero lo que más reina en mi, es una profunda alegría y satisfacción de haber cumplido el objetivo marcado. De conseguir superar ese reto personal, esforzándome, y sufriendo, que es como más se valoran las cosas.

Salí de Barcelona sobre las 9:30 de la mañana, y llegué a Sariñena alrededor de las 11:15. Un poco de retención a la entrada del pueblo, pero nada del otro mundo. En 15 minutos ya tenía el coche aparcado en una de las explanadas habilitadas para ello. Todo muy sencillo y rápido.

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Tras aparcar y comprobar que hacía un frio considerable fui a buscar el dorsal y el maillot que tb había comprado.

No hay vestuarios ni zonas para cambiarse así que tocó despelotarse en el coche, untar vaselina en el culotte , comer un poquillo, engrasar la cadena , montar la cámara , botellines y demás trastos en la bici, y el resto de cosas a la mochila y a la salida.

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Me situé en la salida sobre la 13:15. Y justo se nubló y algunas gotas cayeron sobre nosotros, pero nada grave.

Muchísima gente, por lo tanto y como es normal, se forman atascos en la salida, al salir del pueblo, y después en cada charco o terreno con barro. Las subidas con tanta gente son complicadas porque cada uno va a su ritmo y sin poder adelantar , tienes que vigilar no tocarle la rueda al de delante, intentar mantener el equilibrio, y no caerse con los pies clavados a los pedales a veces es complicado, y delante de mí vi unas cuantas tortas.

Los primeros 33 km hasta el primer avituallamiento, se me hicieron largos. Se rodaba bastante rápido, pero no sé, tardó más en aparecer de lo que yo hubiera deseado. Pero ahí estaba, primer avituallamiento, y oportunidad para descansar, comer, beber, reponer energías, y sacudirse el polvo.

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A partir de ahí la gente ya se dispersó. Rodé prácticamente solo, siendo adelantado o adelantado a alguien de vez en cuando. Solo al llegar la subida al alto de Piedrafita se condensó más la gente, pero nada que ver con los inicios de la carrera. Fue justo cuando estaba llegando al alto, cuando empecé a sentir agarrotados los gemelos, como si me fuera a dar un calambre. Decidí ponerme de pie para variar la posición y descargar los gemelos, y horror,  al incorporarme los cuadriceps de las dos piernas se me encogieron y estaba a punto del calambre también. En ese momento me asusté mucho, y vi poco viable poder terminar la carrera. Cuando los calambres aparecen es muy difícil que desaparezcan, y menos aún con 80 km por delante. Al llegar al alto, paré , hice unos estiramientos, bebí tomé un gel y a continuar. Las molestias estaban ahí, porque incluso al ponerme de pie en las bajadas, podía notar los gemelos en los baches y al pasar por las piedras. Pero por suerte podía pedalear y los tan temidos calambres no iban a más.

De ahí hasta el segundo avituallamiento fue bastante duro. Nunca había hecho más de 40 km en una ruta de mtb y pasar esa barrera psicológica, y pensar en la cantidad de kilómetros que me quedaba para completar la prueba deprimía bastante, y más con la sombra de los calambres sobre mí. Sin embargo conseguí llegar al segundo avituallamiento. Recuerdo la sensación al bajarme de la bici, piernas muy cargadas, muy cansado, y pensar que aún me quedaban 60 km por delante, no me ayudaba. Un cielo gris y triste, que soltaba algunas gotas de vez en cuando, te quitaba las ganas de continuar. Bebí un par de isostars , un pastelito de manzana y dos gajos de naranja. Recuerdo que en ese avituallamiento no quedaban plátanos. También recuerdo a una señora de la organización insistiendo en que la gente tirara las cosas a las bolsas de basura. Y agradeciendo efusivamente a quien así lo hacía. Puede parecer obvio, pero es que no os podéis imaginar la cantidad de botellas vacías que la gente tira al suelo, en el mismo avituallamiento. Como si costara mucho meterlos en la bolsa. El civismo, ese gran desconocido.

Mientras estaba comiendo, a un lado del avituallamiento un chico se acercó a un miembro de la organización y le dijo que no podía continuar, que tenía calambres en las piernas y que así no podía seguir. Me recordó a mí, aunque por fortuna los míos no iban a más. El de la organización le dijo que no había problema, que tenían que llevar también a otra persona. Este chico se puso a mi lado a hablar por teléfono y llamó a alguien para decirle que la carrera se había acabado para él. “¿Que si he ganado? , no no cariño, no he ganado…” con una voz super triste y de derrota por los cuatro costados. No sé si sería su hija, su mujer, su novia,…pero está claro que la decepción de no poder acabar y de “fallar” a su gente, a la gente que seguramente le había apoyado en su entrenamiento y en su reto, estaba pudiendo con él.

Y con esa sensación de que la prueba me venía grande, y con la incerteza de que pasaría, me eché otra vez la mochila a la espalda y continué por el camino. El tiempo estaba gris y caía ya la tarde así que paré a ponerme el cortavientos, y entonces si que ya empecé a pedalear. Iba manteniendo mi ritmo más o menos constante, y como digo yo “recogiendo cadáveres por el camino”, gente que iba a un ritmo más lento. Les decía “hola” al pasar. En muchos casos gente sola, que va enfrascada en sus pensamientos, en silencio, igual que tú. Es reconfortante ir adelantando gente, te da ese impulso y esa fuerza necesaria, y ese extra de motivación. Aún así, el tramo del segundo avituallamiento al tercero fue el más duro de todos. Falso llano picando hacia arriba constante, alguna pequeña bajada compensada con otra subida,.., pero básicamente eso, rectas interminables de subida ligera pero constante, con el viento del cierzo dándote en la cara o de costado, se hace muy duro. Recuerdo automotivándome, cantando el estribillo de alguna canción, yo solo a grito pelado , cagándome en la puta también a grito pelado cuando llegaba alguna subida,… Sin duda una gran prueba a nivel mental. Y por fortuna, ese día mi mente estaba bastante más fuerte que mi físico.

Y me planté en el tercer avituallamiento. Mismo ritual de siempre, bajar de la bici reventado, ir como un zombi sin hablar ni decir ni mu, comer algun trozo de platano, rellenar botellines, y andar para estirar las piernas. En esto oí a uno de la organización diciendole a un corredor, que ánimo que ya estaba hecho que quedaban 3km de recta y después todo bajada hasta el pueblo. Creo que estabamos en el km ochenta y pico en ese momento. “Si has llegado hasta aquí, ya la acabas hombre” le decía. Eso me dio el plus de moral extra que necesitaba y ahí fue de verdad cuando ya me creí que iba a ser Finisher de la prueba. Llaneé esos 3km muy bien, a buen ritmo, y llegué a la bajada. Sin palabras, sencillamente espectacular. Muy rápida, con curvas muy cerradas, unas vistas y unos precipicios o barrancos espectaculares. Como siempre muy buena organización y miembros avisando de posibles curvas peligrosas o indicando algún estrechamiento de la vía que podía hacer que te cayeras por el barranquillo,… Bajada genial la verdad, salvo en la parte final, que hubo un par de trozos que en vez de tierra había como un hormigón o cemento de obra bacheado, que hacía que se saltaran los empastes y todo tu cuerpo sintiera como si le estuvieran dando una paliza. Y así, como el que no quiere la cosa, me planté en el último avituallamiento (km 96 más o menos) , en el que ni siquiera paré. Bueno en realidad paré pero como a unos 50 metros, y solo para montar la luz delantera de la bici, que ya estaba oscureciendo. La luz trasera ya la había encendido al inicio de la bajada.

A partir de ahí a rodar, me gustaría decir que fue fácil, pero no. Estás tan cerca del éxito, sabes que lo vas a conseguir, que cada kilómetro se te hace eterno. Por no hablar de que el terreno tampoco ayudaba mucho, porque era un falso llano picando hacia arriba también. Los km pasaban y la noche caía. Se hizo completamente de noche, lo cual me sirvió para probar la luz que me había comprado para la ocasión. La Natural Shine Half Egg 500 mini. Que funcionaba a la perfección e iluminaba muy bien. Empecé con la potencia mínima y a medida que la noche caía la puse al máximo. Es una luz muy focalizada, me hubiera gustado más que el haz de luz fuera más ancho, pero cumplía bien su función. Seguía adelantando gente ( de hecho del segundo avituallamiento hasta al final creo que no me adelantó nadie , mientras yo iba poco a poco pasando gente), algunos me daban pena porque era noche cerrada y no llevaban ningúna luz, o solo la luz trasera,.. y me sentía un poco culpable de pasarles e iluminarles el camino durante esos segundos, y no parar. Tenía la esperanza de que cogieran mi rueda, pero no, las fuerzas iban muy justas y toda la gente que iba pasando, continuaban su constante ritmo, aunque eso significara quedarse en la más absoluta oscuridad.

Los km pasaban tan lentos en el reloj, …, pero la música empezó a oirse más fuerte, se oían los gritos de algunos niños, y ahí estaba, por fin, el camino a la meta, por aquí por allá me iban señalando … , un fotógrafo me debió confundir con alguien porque me hizo parar y al ver que era otra persona me dijo que continuara, y así llegué a la meta. De noche, con las luces encendidas, completamente reventado, mientras la speaker me animaba y me daba la enhorabuena, “ya tenías ganas de acabar eh?” creo que fue una de las frases que me dijo. Asentí con la cabeza, le di las gracias y levanté la mano. Así como a la gente que me aplaudía detrás de la vaya, y me daba la enhorabuena. “Gracias” era lo único que les decía al pasar, aunque me hubiera gustado darle un buen abrazo a cada una de esas personas que sin conocerme de nada me animaban.  Eran las 21:35.

Por fin había acabado. Lo había conseguido. Era finisher de la Orbea Monegros 2014. Me hubiera gustado compartir ese momento con mucha gente, hacerme fotos,… pero lo cierto es que estaba solo, así que después de ir al servicio, me fui al lavado de bicis, y después a por la cena que daban. Fideuá , una hamburguesa, un trozo de pan, y un yogur. Y un tenedor de plástico. Es la primera vez en la vida que me como un yogur con un tenedor 🙂 . Las mesas estaban llenas de gente, no solo corredores si no familiares, amigos,.. así que apoyé la bici en una valla y empecé a comer. Al principio de pie, pero no aguantaba así que me senté en el suelo, y ahí seguí comiendo. Daba igual que fueran piedras o tierra.

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Hacía frío y me hubiera gustado darme una ducha calentita, cambiarme, ponerme ropa seca y limpia e ir a buscar el coche. Pero tenia la ropa para cambiarme en el coche, así que subir a por las cosas, bajar, ducharme ,… no me pareció que estuviera dentro de mis posibilidades. Solo quería chasquear un dedo y aparecer en mi cama.

Así que me monté en la bici, encendí las luces y subí por la cuesta hasta la esplanada donde tenía el coche. Lo encendí, puse la calefacción, me puse ropa limpia , cargué la bici en el coche y para casa de nuevo.  Lo ideal hubiera sido dormir en algún sitio por allí y volver al día siguiente, pero por las cercanías ya estaba todo ocupado, y para ir a Lleida , o Huesca, ya tengo que desplazarme unos cuantos km, y para eso, ya me voy para mi casa, y sobre las 2 de la mañana en ella estaba. Visto lo echo polvo que estoy hoy, no fue una mala decisión, porque si hoy tuviera que coger el coche, cargar la bici, …., no creo que fuera capaz. Así al menos puedo estar hoy todo el día de relax, en la cama, viendo series, pelis,…

En definitiva creo que los geles, y el beber más , me salvaron la vida e hicieron que mis calambres remitieran.

Cuando tenga fuerzas, editaré los videos que fui grabando con la cámara.

Aquí os dejo el track y datos recogidos por el Suunto Ambit 2, y los datos de la organización.

resultado orbea monegros movescount detallada
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Muchas gracias por leerme !!

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