Viajar en una Orbea Oiz

Video de Youtube al final de la entrada.

Normalmente cuando pensamos en una orbea Oiz, la asociamos a Ibón Zugasti o Tomás Misser. Velocidad, rendimiento, competeción…

Y realmente es así, es una bicicleta con una geometría y una posición de pilotaje muy agresiva. Orientada al rendimiento, y las prestaciones. No es una bici pensada para ser cómoda o viajera, en la que poder pasar muchas horas al día.

Llevaba tiempo con la idea de hacer el Camino de Santiago. Y este año por fin, junto a un amigo, pude vivir la experiencia.

No el camino completo, empezamos desde León, que eran unos 330 km más o menos, y que planificamos en 6 días. Algo que me parecía muy light sobre el papel, pero que fue mucho más duro de lo que imaginaba.

Mi mayor preocupación sobre esta experiencia era que me daba “miedo” hacerlo sobre mi bici, una Oiz M10 de 2019. Una bici muy cara, y muy golosa ante posibles robos. También con cuadro y otros componentes de carbono que temía que sufrieran alguna rotura o fisura, ante posibles problemas como caidas, golpes, o mismamente de soportar el peso de las alforjas,…

Lo que suelen recomendar para hacer este tipo de rutas, suele ser una bici lo más sencilla posible. Robusta, y que no te de miedo que reciba golpes, ni sea tentadora para los cacos. Pero si algo tenía claro es que quería vivir esta experiencia sobre mi propia bici, una bici que tengo adaptada a mis medidas, que conozco relativamente bien y que para eso he comprado, para vivir aventuras con ella.

Así que para viajar con ella, lo primero era comprar un portabultos, ya que tenía claro que iba a llevar alforjas.

Tenía que ser un portabultos especial para bicicletas de doble suspensión, y para bicicletas con cuadro sin tornillos para portabultos. Así que tras buscar por internet, me decanté por el conocido como “El Burro” de la empresa española Joseph and Son.

Es una marca artesanal española, cuyo reclamo es ese precisamente, pensado para bicicletas de doble suspensión, y sin tornillos en el cuadro.

Su sistema está pensado para que todo el peso esté soportado por el eje trasero y después tiene otra sujección que va en la tija del sillín, pero que no soporta peso , ya que su función principal es que el portabultos no se mueva hacia adelante o hacia atrás.

La verdad es que es bastante caro, sobre 200€, y duele bastante pagar eso por unos trozos de hierro, pero la verdad es que la calidad de los materiales es buena.

Debo de decir que durante la ruta no me dio ningún tipo de problema. Sólo tuve que apretar mejor los tornillos de la pieza que va en la tija. Ya que cuando lo monté en la estación de autobuses de León, no los apreté lo suficiente, por miedo a romper el carbono de la tija.

Quitando eso, cero problemas, y aunque pueda parecer una ruta no muy exigente, nos encontramos con algún bicigrino que sí había roto su portabultos, por comprar alguno muy barato de Amazon.

Oiz con portabultos “El burro”

Solventado el tema del portabultos, yo me decanté por las alforjas Ortlieb Rollerback Classic para la parte de atrás y otra para la parte delantera.

Son alforjas caras, pero de las mejores del mercado, testadas por biciviajeros de todo el mundo. Y para mi eso era lo más importante, ir a lo seguro, que fueran totalmente impermeables, resistentes, y que no me dieran ningún tipo de problema en la ruta, o en futuras rutas. Y así fue. Cumplieron perfectamente.

La bolsa delantera fue otro gran descubrimiento. Tengo que decir que para lo pequeña que es, el precio es totalmente desorbitado, pero bueno, es de estas cosas que dices de comprar una vez en la vida, y vale la pena hacer el esfuerzo.

Oiz con todas las alforjas puestas, tras una larga etapa.

El sistema de cierre con imanes es super práctico para abrir y cerrar en marcha, sin necesidad de pararte. Yo la usaba para guardar las cámaras, palos selfie, barritas, geles, una guía del Camino, la credencial del peregrino, la cartera y cosas de valor.

De esta forma cuando hacíamos alguna parada, por ejemplo para comer, la desenganchaba y me la llevaba conmigo para tener todo controlado. Y a la vuelta, la enganchaba y emprendíamos la marcha.

Sobre el enchange de las alforjas en el portabultos, es bastante sencillo, tienes muchos tutoriales en Youtube en caso de que no te aclares con las instrucciones. Lo que sí que tengo que decir, es que a mi el sistema de sujección de la parte inferior de las alforjas me parece “malo”.

Es decir, si que evitas que la alforja se salga, pero no ajustan a la perfección, y la alforja va rebotando todo el rato contra el portabultos. Esto resulta muy molesto, tanto a nivel de manejo como a nivel sonoro. Así que yo opté por sujetar las alforjas fuertemente con unos pulpos al portabultos, y así asegurarme de las alforjas no se mueven ni un milimímetro. Lo cual me dio mucha seguridad, y estaba seguro de que las alforjas no se iban a desmontar en una bajada con piedras por ejemplo.

Otra cosa que hice fue forrar las partes de contacto entre el portabultos y las alforjas con cinta aislante. Así evitaba el choque del plástico contra el metal. Que a parte de ser molesto a nivel sonoro, también hace que se borre la pintura negra del portabultos.

Detalles de cinta aislante tanto en tubo superior e inferior.

Uno de los puntos negativos de este tipo de bici, sin duda es la posición. Y más concretamente en la Oiz M10 de 2019 o 2020, que tiene una posición puramente racing. Manillar muy muy bajo, lo cual te hace ir con lumbares y cervicales bastante forzados. Y esto precisamente es lo menos recomendable para viajar, ya que vamos a pasar muchas horas encima de la bicicleta, a ritmo tranquilo y contemplando paisajes.

Pero también debo decir que la doble suspensión para llevar el culo tantas sobre la bici, es todo un acierto. Evitar que todas esas piedras golpes y saltos sean transmitidos a tu cuerpo sin piedad, y sean absorvidos por la suspensión, es algo muy positivo.

Yo estaba ya acosumbrado a la bici, y no tuve ningún problema pero es algo que debes tener en cuenta. No es lo mismo hacer una ruta de 2 horas a fuego, que varias etapas de una media de 5 horas al día. Así que tenlo en cuenta y entrénalo antes de emprender tu ruta.

Otra cosa que deberías entrenar es a manejar la bici con las alforjas puestas y cargadas. No tiene nada que ver con una bici “limpia”. Según lo que cargues el peso te puede pasar factura. Debes entrenar bien la fuerza, para que el cuerpo se acostumbre, y no sobrecargar en exceso tendones y articulaciones, algo que me pasó a mí.

Oiz en el monasterio de Samos

Entre que fuí “bastante” cargado, y entre que subestimé la dureza de la ruta, acabé con las rodillas bastante tocadas. Practicamente ya desde la segunda etapa tuve problemas en las rodillas. Arrastrar ese peso, por las tremendas cuestas que hay en las etapas gallegas del Camino, requieren bastante fuerza, si no estás dispuesto a poner pie a tierra como fue mi caso.

En mi caso particular debí cambiar el plato de 34 dientes, por uno de 32 o incluso de 30, para poder subir más a molinillo por muchas de las duras pendientes que hay en el Camino. Pero esto ya es algo particular del estado de forma de cada uno.

Una cosa que no tuve en cuenta y que tuve que aprender por las malas, es que con tanto peso, manejar la dirección no es facil. Necesitas un periodo de adaptación. Y especialmente manejar la bici parada es un infierno.

La dirección flota bastante, y a la que el manillar no está complemetamente recto, y se gira un poco, por el peso de la propia bolsa, se cierra y acaba golpeando contra el cuadro con bastante fuerza.

Así que el segundo día, improvisé y le puse dos tiras de cinta de aislante negra en el tubo superior del cuadro. Una donde choca si el manillar se cierra hacia la izquierda, y otra donde choca si el manillar se cierra hacia la derecha.

Así que que no te pase como a mi, ponle un proyector de cuadro trasparente en esas zonas, que no habrá diferencia a nivel estético y evitarás marcas o golpes en el carbono.

Por eso, recalco, que lo más importante es probar todo bien antes de emprender el viaje. Incluso hacer varias salidas simulacro con todo el material y peso que tienes previsto llevar en el viaje. Solo de esta forma evitarás llevarte sorpresas desagradables, cuando ya es demasiado tarde.

Así que nada más, simplemente quería decir que es perfectamente posible viajar con una bici top de XC. Es más, me encontré con dos más en la última etapa del Camino.

Viaja con la bici que más cómodo te sientas, y con la que tengas, no te dejes influenciar demasiado por los tópicos.

Aquí os dejo el video que publiqué en Youtube.

¡Un saludo!

4 comentarios

  • Miguel Ángel Teruel

    Buenos días tengo una pregunta con el tema de los cacos como fue la cosa

    • Hola Miguel Ángel. Sobre el tema cacos ningún problema. Estuve en albergues privados / hostales, y todos tenían sitio bajo llave para dejar las bicis.
      Un saludo!

  • La explicación es genial me has ayudado mucho compañero. Ya se que es mucho pedir, pero podrias poner una relación de todo lo que hay que llevar, quiero hacer el camino pero soy novato en esto. Gracias por todo

    • Hola Toni. Muchas gracias por tu comentario. En relación a lo que hay que llevar, es algo muy subjetivo, ya que depende de en que forma y la época en la que hagas el Camino. Te aconsejo que busques en blogs específicos sobre el Camino de Santiago, ya que te darán información mucho más detallada de lo que yo te puedo decir. Un saludo!

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